La luz y el túnel

Cuando llega la noche

está todo oscuro

no veo la senda

me siento insegura.

Cuando entro en el túnel

me quedo parada

por no meter el pie

en ningún charco.

Pero la vida sigue

como el agua del río

sin volver hacia atrás

ni esperar mi suspiro.

Así que tomo el petate

y confío en mis pasos

y como luciérnaga errante

un destello comienza a iluminarme.

Poco a poco voy viendo mis pies

que en equipo avanzan con cautela

y aprendo que 

la luz

no está al final del túnel.

La luz

Está en mí.